POESÍA 
  CON ESA MISMA ESPALDA - TAN CALLANDO - LIBRO DEL REY ANIEL - LOS OTROS MUNDOS  
LOS VERSOS INÚTILES - INSUBORDINACIÓN DE LA HERMOSURA - COLONIZADO CORAZÓN
PALABRAS A LA MÚSICA - PORQUE PRESIENTO - LA MIRADA EN EL AGUA
EL SENTIDO DE LO QUE NO SUCEDE
 POESÍA 

Inédito PORQUE PRESIENTO
(Inédito)


nº 16: Rojo, Marrón y Negro (1958), de Mark Rothko


Hemos llegado hasta nosotros mismos,
a eso que no sabíamos que anhela nuestra frente,
a lo que contendría nuestro corazón
si fuéramos espacio, intento, música,
recuerdo, cercanía,

hemos llegado hasta las puertas
que estaban a este lado de la piel,
antes de todas las preguntas.

Le gustaría a mi cabeza reclinarse
sobre la realidad para escuchar las masas
con que se hizo el mundo,
sobre esta transparencia súbita
que ha rodeado el cuadro
ante la que uno olvida
que es una indagación inconsolable
cuando desea ser un hombre.

Acaso Rothko pretendía
que amaneciera un sol nocturno,
acaso esto
no sea una pintura,
sino un contenedor de ausencias,
un recipiente del vacío
que debe rellenar
el ojo emocionado que contempla.

El hecho de que no se vean pájaros
me lleva a preguntarme si es auténtico
el silencio del aire de la composición,

a qué razón se debe
que se reparta en islas la mirada,

por qué el cuadro concluye
aunque jamás comienza.


Meditación en la calle 66 con Columbus avenue


A veces siento
dentro del pecho un árbol
en el que siempre es primavera.

Hasta sus ramas llegan pájaros
de todos los lugares de mi corazón.

Ya sea por el aire
que traen debajo de sus alas
o por su canto

es fácil descubrir
cuál tiene aún proyectos
y cuál prepara ya su muerte.


Serenidad y octubre


Para entender la lluvia
haría falta un dios
dispuesto a dividirse
en un millón de ojos sin párpados

que persiguieran
la transparencia rota
que se deduce suavemente
de los cielos
cuando se inicia el agua,

cuando en la luz
comienza una respuesta a la penumbra y
se resquebrajan las distancias y

a consecuencia de un razonamiento
extraño y
mineral,
ajeno a la gramática y
la historia,
el vientre de las nubes es consciente
de su capacidad para narrar,

de su concupiscencia en las goteras y
las formas,

de su lascivia limpia en los cristales,
de su maternidad abstracta en los jardines y
las lágrimas.


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