POESÍA 
  CON ESA MISMA ESPALDA - TAN CALLANDO - LIBRO DEL REY ANIEL - LOS OTROS MUNDOS  
LOS VERSOS INÚTILES - INSUBORDINACIÓN DE LA HERMOSURA - COLONIZADO CORAZÓN
PALABRAS A LA MÚSICA - PORQUE PRESIENTO - LA MIRADA EN EL AGUA
EL SENTIDO DE LO QUE NO SUCEDE
 POESÍA 

Portada del libro TAN CALLANDO
Accésit "Adonais" 1999
Editorial Rialp
Madrid, 2000


¿QUIÉN te respondería
si de la pausa de tus labios
únicamente se intuyera

la descripción de Dios,

con qué ropaje de silencios alguien
te otorgaría el alma, di,
si de tus labios una luz sin término
toda mensaje fuera?



ESTE poema que ahora lees
no es el mundo
pero cuánto del mundo

                     (desde el Big Bang
                     hasta la noche hermosa en que tus padres
                     pensaron que podías hacer falta)

ha sido necesario
para que este poema

                     (el más humilde,
                     sin otra pretensión que ser leído)

no deje en ti
más que un minúsculo recuerdo
de tinta y ritmo.



HAY en la luz de hoy como un combate
de guerreros antiguos
que con espadas de odio se mutilan
y se provocan valles y entrelazan
las sombras de su sangre
con el amanecer.

Algunos caen y nunca se levantan,
otros preguntan en silencio
cuánto dolor aún reserva el aire.

Portan hermosas armaduras
que no les sirven para nada
pues en su lucha sólo vence
aquél que no es del mundo.



me esperabas, cielo
de pájaros y viento, cielo mío,
sabías que vendría para morir en ti,
para volverme tú
en mi agonía más hermosa
y así recomenzar
tu vida con la mía joven,

tu vida que ya entonces fue la mía
cuando me dieron luz y abrazos
junto a las piernas rojas de mi madre,

sabías esperar y a ti me entrego
para colonizar de sangre el aire
y acaba de nacer un río,
porque en el aire falta un río
con un caudal sin límites ni tiempos

y nos anudaremos uno en otro,
los dos sonido que es sentido,
los dos itinerario, trayectoria,
qué importa desde dónde
si somos puro movimiento,
sucesión,
abrazo eterno de dos bocas
sin otro idioma que besarse,

hemos dejado atrás tantas orillas juntos
que no nos quedan ya riberas
y todo el porvenir es cauce nuestro,
rumor nuestro,
tamaño de un amor que se difunde y llega siempre,
tan siempre que es aquí, después y antes,
ayer, fuego y futuro, tanto, tanto,

cielo mío,
andanza última de luz en mí,
por eso ahora
que te remontas ábrete y ahóndame,
viértete en mí, diviértete, conviértete,
de mis abrazos de hombre vístete,
piérdeme dentro de tu agua en marcha
que peregrina hacia el azul del viento,

cómo trazó la luz para nosotros esta senda
donde gasté mi vida, cómo me ahogo en ti,
en los recintos blancos del abismo
donde desaparezco y me reúno
para volver más fuerte,

qué diferencia en la fatiga
de mi camino a ultranza
pues sirve de alimento a mi paciencia
y cuanta más fatiga, mayor la insurrección,
más hondo el himno
en el que mi conciencia se resuelve y canta.

Tú que esperabas, cielo,
ahora que enmudecemos juntos
no me permitas nunca la tristeza.



SENTADA en el principio
mi alma contempla:

Estar aquí
monologando en el desorden
con el amanecer conmigo
y la esperanza rota,
con la desposesión antigua
que nos dejó ese beso
que comenzó a regañadientes
y terminó a regaladientes
como una flor binaria en el estiércol,

estar aquí donde hay un labio
que no debe callar pese a la muerte
y espera descubrir en lo que habla
por qué lo habla,
por qué se está muriendo
y os cuenta que este día
no es más hermoso que los otros,

casi es menos hermoso
pero hoy las palabras rezuman de la boca
y van cayendo sin que nadie las escuche,
sin que nadie diga
                                     ¡basta!
y ahora el labio
de tan intenso,     explota
grita, sabe mentir,
dice desnúdate y desea
predominar sobre la angustia,
baja la voz con la mirada agónica
en el sendero alto en que resisto,

muere y naufraga,
rompe a llorar sobre las nubes,
recuerda lo triunfal
y junto al labio se queda la memoria,
que es quien recuerda aquí
los muchos días de la muerte.


Subir