POESÍA 
  CON ESA MISMA ESPALDA - TAN CALLANDO - LIBRO DEL REY ANIEL - LOS OTROS MUNDOS  
LOS VERSOS INÚTILES - INSUBORDINACIÓN DE LA HERMOSURA - COLONIZADO CORAZÓN
 PALABRAS A LA MÚSICA - PORQUE PRESIENTO - LA MIRADA EN EL AGUA
EL SENTIDO DE LO QUE NO SUCEDE
 POESÍA 

En prensa LIBRO DEL REY ANIEL
(Inédito)

MAÑANA ESCRITA POR EL PRÍNCIPE ANIEL CUANDO PASÓ UNA NOCHE EN LOS APOSENTOS DE LA PRINCESA ALBORADA DECLARÁNDOLE SU AMOR MEDIANTE VERSOS QUE ÉL MISMO HABÍA ESCRITO Y QUE PORTABA EN UN DIMINUTO CUADERNO. QUISO EL AZAR QUE EL SUEÑO VENCIERA A AMBOS DURANTE LA MADRUGADA Y QUE UNA RENDIJA DEL ALBA DESPERTASE AL PRÍNCIPE


Acurrucado a tu vera
me despierta la mañana,
veo una rosa temprana
desnuda en la primavera
que en tu boca ya me espera
con besos de bienvenida,
mensajeros de la vida.

Temprana rosa traviesa
que a esta hora ya me besa
aunque tú sigues dormida.


PALABRAS DE CONTRICIÓN DEL REY ANIEL A LA REINA DOÑA ALBORADA A SU REGRESO DE LAS CAMPAÑAS EN LA REGIÓN DE MALINAS, QUE LO MANTUVIERON ALEJADO POR ESPACIO DE CINCO LUENGOS AÑOS. LA REINA HABÍA CAMBIADO SU NOMBRE POR EL DE NOCTÁMBULA, PUES EL DOLOR DE LA AUSENCIA LA IMPULSABA A CAMINAR SIN RUMBO TODAS LAS NOCHES POR LAS ESTANCIAS DE PALACIO HASTA CAER RENDIDA POR EL CANSANCIO Y LA PENA

Para Ángela Reyes

Buenas noches, Noctámbula.

Mientras cada palabra de mis labios
no tenga más significado que tu rostro,
mientras el día azul mitigue mis ausencias
y te recuerde que te amo
sabré que tantos viajes
en busca de un color para tu nombre
serán la última tristeza
que tu sonrisa injurie.

Salí de casa muchas tardes
—princesa oscura de Bizancio—
para sembrar un árbol cuyos frutos
te enamorasen con su transparencia,

quise robarle al fuego sus más ágiles saltos
y construir con ellos un acróbata
que te alegrase la mirada
durante el cruel silencio de los sábados
                                               con esa pirueta
que se convierte en flor sólo un instante,

doblé el Cabo de Hornos para pedirle al viento
que me engastara una gaviota fragilísima
en ese anillo de wolframio
que fundió el nurno Tartacrino aquel invierno
en que tu madre quedó encinta
de tanto contemplar el mar.

Pero el olvido mío secó el árbol,
—doncella de los ojos de mostaza—
no quiso el fuego doblegarse a mis conjuros
y se marchó volando aquel anillo
hacia el país donde los dioses
soplan de cuando en cuando el barro
para fundar un hombre.

¿Cómo pagarte tanta soledad?

Sólo traigo conmigo
este puñado de frambuesas
que tanto sabe a ti
para hacerte con ellas mazapán
que te devuelva el nombre de Alborada
cuando la luna crezca.


MADRIGAL ESCRITO POR EL REY ANIEL DURANTE LA CAMPAÑA CONTRA LOS EJÉRCITOS DEL REY TRUNIO CUANDO TUVO NOTICIA DE QUE EL PÁJARO CON EL QUE LA REINA ALBORADA ALEGRABA SU SOLEDAD SE HABÍA ENAMORADO DE UNA ROSA


La forma de la rosa
comienza ya en el tallo a ser oscura
y su anhelo reposa
sin ser aún quemadura
para colonizar de olor la altura

y entonces se emociona
y en su interior se funda el pensamiento
de ceñir su corona
con el color más lento
de la veloz república del viento.

Un pájaro en la rama,
con un destello de su inteligencia,
descubre que la ama
y siente en sí la urgencia
sin premeditación de la demencia

y hacia la rosa vuela
por el amor tan sólo sostenido
y avanza sin cautela
pues tiene decidido
crear junto a la rosa el nuevo nido

y el anhelo despierta
e inflama de las alas hasta el hueso.
Sobre la luz abierta
se desvanece el peso
del pájaro y la rosa cuando el beso.


SUEÑO DEL AGUA


Estaba el sol en su momento blanco y sobre la cara sentí el
           deseo de arrebatar la transparencia del aire a los
           restantes hombres.

Alcé mis brazos y la región más alta, donde moraron los ángeles
            un día, se oscureció de pronto.

La luz se hizo más densa y se resquebrajó al llegar la tarde.

Se calcinaron las flores y los pájaros fluían agonizantes, sin que
            sus débiles alas consiguieran guiarlos.

En ese momento fui consciente de la fragilidad de mi deseo.

Arrepentido, besé la boca del mundo hasta que me despertó el
           sonido del agua.


ONIRÓNDOLA (MELANOCEPHIRA CUPIDISSIMA)


Pájaro diminuto de vuelo extremadamente rápido.

Contra lo que es habitual en las aves, carece de plumas y su
            cuerpo está recubierto de circunvoluciones que semejan
            las del cerebro humano.

Recientes teorías del naturalista Rotton de Vrenis postulan que
            la oniróndola es puro pensamiento, una pentecostés
            libre en el aire, de ahí su extraña epidermis, que no es
            otra cosa que un sistema de camuflaje para pasar
            desapercibida entre las ideas de los hombres.

La oniróndola se alimenta de sueños a la manera de un
            parásito, y resulta especialmente voraz durante las
            estaciones frías o lluviosas.

Para obtener el sustento se introducen por el oído de los que
            duermen y comienzan a devorar los sueños, empezando
            por las partes más blandas, que son los fragmentos en
            los que el durmiente experimenta placer o miedo, y
            continúan por las partes duras, que corresponden a los
            pasajes de mayor acción o los que provocan extrañeza
           en el soñador.

Para no despertar a quien las acoge, las oniróndolas proceden
            con suma cautela, revoloteando sigilosamente alrededor
            del sueño que desean ingerir. Inmovilizan a su víctima
            mediante un acertijo indescifrable o, en el caso de la
            oniróndola real, por medio de un aterrador vaticinio.

La oniróndola no presenta caracteres sexuales externos y se
            cree que ya en la época del rey Aniel todos los
            ejemplares eran hembras, lo cual fuerza a aceptar la
            partenogénesis como única vía de reproducción posible
            desde entonces hasta nuestros días.

Mucho se ha debatido acerca de las causas que llevaron a la
            desaparición de los oniróndolos.

La hipótesis que goza de mayor número de adeptos fue
            establecida por Untrecio de la Vallena, discípulo del ya
            citado Rotton de Vrenis.

Para De la Vallena los oniróndolos emigraron porque no podían
            masticar los sueños de las mujeres ugras encinta, y
            durante la explosión demográfica que siguió a las
            guerras contra los pueblos del mar, se marcharon en
            busca de sueños comestibles.

Cuando la oniróndola va a reproducirse experimenta un
            razonamiento anormal en el vientre, que se vuelve
            convexo y taciturno.

Tras cinco semanas el razonamiento ha fundamentado sus

premisas y ha extraído sus conclusiones y se desgaja entonces del cuerpo de la oniróndola con un leve chasquido.

Los ugros llaman ocurrencias a estas crías.


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